Sabes quién está a punto de darse de baja. Antes de que lo haga. Con el mensaje justo para que se quede.
Una app con tu marca donde tus clientes registran cada entreno, ven su progresión y reciben recordatorios cuando flaquean. Tú decides el plan; el motor mantiene el hábito.
Tus clientes registran sus comidas, ven sus macros y siguen tu plan con tu marca en la pantalla. Y de regalo: rutinas de entrenamiento integradas — el extra que les da resultados.
Sigue usando Mindbody, Resasports o el sistema que ya tengas para reservas y cobros. EvoGYM se pone encima y hace lo que ningún software de gestión hace: detectar qué socios estás a punto de perder y retenerlos antes de que se vayan.
Cada socio que retienes son 480 €/año que no pierdes. Esa es la diferencia entre cerrar el mes en rojo o en verde.
de aumento de beneficio por subir solo un 5 % tu retención. Por eso EvoGYM se paga solo.
Bain · Reichheld — Loyalty EffectSi eres entrenador personal o nutricionista por tu cuenta, sabes que el reto no es captar — es mantener. La mitad de los clientes 1-a-1 abandona en menos de 6 meses cuando el seguimiento depende solo de WhatsApp y memoria.
Tu cliente abre la app y ve tu identidad — no la nuestra. White-label real, no un footer "powered by".
Adherencia al plan, días sin registrar, comidas saltadas. El motor te avisa cuando alguien se desconecta — antes de la sesión donde te pediría "pausar".
El cliente registra el entreno; la siguiente sesión llega con los pesos progresados. Tú decides el plan; la app sube la dificultad sola.
Comidas, macros, hidratación y peso. Tu cliente registra; tú ves la adherencia real, no la que cuenta en consulta. Y de regalo: rutinas integradas como valor extra.
Duplicas una rutina o una dieta de las que ya vienen hechas, la editas día a día y se la asignas a quien quieras. Y puedes dejar una marcada como automática: cada cliente nuevo de ese nivel la recibe solo, sin que muevas un dedo.
Tu cliente paga desde su móvil y el dinero va a tu cuenta. Se renueva solo cada mes. Se acabó el "te hago un Bizum la semana que viene".
15 min · tu marca aplicada en la demo
No hay listados que subir, ni fichas que rellenar, ni una tarde perdida delante del ordenador. Cuelgas un cartel y ya está.
Un PDF con tu QR, tu logo y tu color. Listo para imprimir y colgar en recepción.
Se abre tu página, con tu marca. Pone su nombre y una contraseña. Nada más.
Entra con la sesión abierta y su primera rutina esperándole. Y a ti te aparece en el panel.
Tú no das de alta a nadie. Y si prefieres hacerlo tú, también puedes: uno a uno, desde el panel.
Miras quién vino y quién no. Adivinas.
Abres el panel y ves exactamente quién se va a ir, por qué, y qué decirle.
Tus socios entrenan sin rutina o con PDFs que no siguen.
Cada uno tiene su rutina en el móvil. Se ajusta sola a lo que pueden. Y progresan.
Molestas al que está de vacaciones. Pierdes al que sí se estanca.
Ellos activan modo pausa. Tú sólo ves quién de verdad necesita un empujón.
No sabes qué escribirles. Te quedas sin tiempo.
Te prepara el mensaje con tu tono. Tú apruebas y listo. O lo envía solo.
No un sistema de check-ins ni de facturación del mes pasado. Un panel pensado para retener.
Las apps de gym mueren porque están vacías y aburren. Esta no le da motivos para borrarla.
Entra y ya tiene su rutina personalizada esperándole. No configura nada, no parte de una pantalla vacía.
No es una librería de vídeos. Es su plan evolucionando con él tras cada entreno — por eso vuelve.
Ve a otros socios de su gimnasio, retos, rankings, medallas y duelos con su pareja de entreno. Eso no lo tiene en Strava ni en su reloj.
El motor sabe cuándo escribir y cuándo callar. Respeta al que está de viaje o enfermo. Cero spam.
No es una web disfrazada ni un enlace que se pierde en el móvil. Tu socio la busca, la instala y la tiene en su pantalla de inicio, con tu logo. Y le llegan notificaciones.
Tu panel lo llevas desde el navegador, en cualquier ordenador.
La pantalla en blanco es donde mueren las apps de gimnasio. Aquí no hay pantalla en blanco: el primer día ya está todo dentro.
Todos con foto y con instrucciones paso a paso. Buscador y filtro por grupo muscular.
Por objetivo, nivel y días que entrena. El socio termina el registro y ya tiene la suya.
Siete días cerrados, con macros cuadrados y lista de la compra.
Marcas las que tienes y salen los carteles. El socio escanea y ve cómo se usa.
Y uno nuevo cada lunes, automático. No tienes que acordarte de lanzarlos.
Nada de esto lo configuras tú. Ya está. Y encima puedes cambiarlo todo: duplicas lo que hay, lo editas y lo asignas.
No miramos la asistencia. Miramos el patrón. Cuando algo se rompe, lo sabemos antes de que el socio lo decida.
Cada señal tiene su umbral, y el motor las cruza. Además ajusta el riesgo según el motivo de abandono que el propio socio declaró al registrarse — si dijo que su problema era una lesión, no lo tratamos como si se hubiera aburrido. De ahí salen más de 20 mensajes automáticos distintos: bienvenida, hitos de los primeros 90 días, rescates escalados, cumpleaños, aniversarios, encuestas, recuperación de bajas.
El primer aviso. Pero no el único — y no siempre el más urgente.
El que pasa de 4 a 3 a 2 a 1 sesión. Sigue activo. Pero ya está saliendo por la puerta.
El más predictivo. Cuando una rutina semanal se rompe, la mayoría no vuelve sola.
El compromiso roto en silencio. El socio no avisa que ha cambiado el plan — pero el plan ha cambiado.
Un socio de 2 meses no se predice igual que uno de 3 años. Cada arquetipo tiene su curva.
No ha desaparecido — todavía. Pero su ritmo se ha partido por la mitad de una semana para otra. Ese es el momento de hablarle, no tres semanas después.
Aparece, hace la mitad y se va. El carnet dice que está; los kilos dicen que se ha ido. Contamos lo que levanta, no lo que ficha.
Cada socio tiene un score. Tú solo ves quién importa hoy.
Y si el socio nos dice que se va de vacaciones, el motor se calla: no le rompemos la racha ni te lo marcamos en riesgo.
No es IA mágica. Es tu propio historial de asistencia, leído bien.
Lo que tu socio ve cuando entrena — y el panel desde el que tú lo gestionas. Datos cargados, todo interactivo. Al refrescar, vuelve al estado limpio.
Mete tus números reales. Verás en un segundo cuánto dinero te está costando perder socios cada mes — y cuánto recuperamos por ti.
Cálculo: tus socios × tu cuota × 12 meses. Pura aritmética con tus números.
Asumimos que recuperamos un 30 % de los socios que ibas a perder
— la diferencia neta es lo recuperado menos el coste de EvoGYM.
El 30 % está alineado con HFA 2025: 2 interacciones al mes con un socio reducen su riesgo de baja un 33 %.
Cada mes te llega un informe con los socios que el motor rescató de verdad. Y somos deliberadamente duros con lo que nos apuntamos: un socio solo cuenta como baja evitada si se cumplen las cuatro condiciones a la vez.
Con esas reglas nos apuntamos menos socios de los que podríamos. Es a propósito: preferimos un número pequeño en el que puedas confiar a uno grande que no te creas. Y si un mes no salvamos a nadie, el informe te lo dice.
Vuelve porque la app le devuelve algo cada vez que entra. Eso no se consigue con notificaciones — se consigue con progreso que se ve.
Registra sus series y la app le calcula el peso de la próxima vez. Y si un ejercicio ya está donde quiere, lo pone en mantener y ahí se queda: él manda, no el algoritmo.
La app solo celebra una mejora si es real: exige un mínimo de sesiones anteriores y una diferencia de verdad. Un socio que sabe que la app no le miente, se la cree.
Cada mes tiene su medalla, y sube de bronce a diamante según lo que entrene. La de junio de este año no volverá nunca: o la consigue ahora, o se queda sin ella. Más 18 rangos de fuerza, de Bronce a Olimpo.
No tienes que acordarte de lanzarlos: se crean automáticamente. Y los socios pueden emparejarse y batirse en duelos semanales, con sus propias medallas.
El socio avisa de que se va — vacaciones, una lesión, un viaje — y el motor se calla. No le rompemos la racha ni te lo marcamos en riesgo. Volver no debería doler.
No cuatro botones traducidos: la app entera, los mensajes del motor y las instrucciones paso a paso de los 408 ejercicios. Con notificaciones a su móvil.
| Software de gym típico | MyEvoGYM | |
| Quién se va | —Te avisa cuando ya se fue | ✓Te avisa antes, con la razón |
| Rutinas | —PDF o nada | ✓Se ajustan solas tras cada entreno |
| Vacaciones del socio | —No existe | ✓Modo pausa, no molestas |
| Precio | —Pagas por socio + extras | ✓Cuota plana. Tu socio usa gratis |
| Resultado | Sigues facturando lo mismo. Y perdiendo lo mismo. | Recuperas 1 de cada 3 socios que ibas a perder. Y dejas de pagarlo con tu margen. |
Gimnasios, entrenadores y nutricionistas que ven hacia dónde va esto y quieren entrar antes que nadie. No es una oferta: es quién se sienta en la mesa.
Descargas el cartel en PDF, con tu logo y tu color. Lo pones en recepción y ya está.
Escanean, ponen su nombre y su contraseña, y entran con la sesión abierta y su primera rutina esperando. Tú no das de alta a nadie.
Quién entrena, quién flaquea, quién necesita un empujón hoy.
En semanas, lo notas. En meses, se nota en tu caja.
Reserva una demo personalizada. Te enseñamos qué hace EvoGYM con tu negocio, los precios en tu contexto y un Trial de 30 días sin tarjeta. Respondemos hoy.
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